
Llegan en silencio,
barren lo que encuentra a su paso,
y se van.

Y ni siquiera oyes el crujir de sus pisadas sobre el suelo de madera.
Son más fuertes que los amigos que tratas de mantener a tu lado.

Y a veces me pongo nervioso,
cuando veo una puerta abierta.
Cierra tus ojos, libera tu corazón,
corta la cuerda

Dí adiós. Deséame suerte.
Tienes que dejarme ir.

que no aparece y no sonrie.





